Fundamentos

Una Nueva Ley Audiovisual

EJES PRINCIPALES

Las principales propuestas que incluye esta reforma consisten en:

I.- Modificar la estructura de conducción para el nuevo INCAA –conformando un directorio integrado por profesionales idóneos en el área audiovisual y delegados de las áreas culturales de todo el país, para asegurarle un contexto federal– es, sin duda, un cambio importante y estratégico al manejo unipersonal del INCAA que ha primado hasta la fecha, y permitirá democratizar la participación de todos los “actores” de la industria audiovisual argentina.

Este Directorio absorbe, sumando a las funciones de Gobierno, las responsabilidades que la Ley actual asigna el Consejo Asesor en lo relativo a “Designar los comités de selección de los proyectos, respetando la equidad de género, la representatividad de los distintos sectores de las artes audiovisuales y con criterio federal, para la clasificación de los proyectos que aspiran a obtener los beneficios de esta Ley;

II.- Definir lo que se entiende por producción audiovisual nacional en lo que se incluye al cine y a todo el audiovisual desarrollado en cualquier tipo de soporte y técnica, con contenido de ficción, documental, animación, tecnologías inmersivas e interactivas (videojuegos), siempre que sea obra de la creación humana y que esté tutelada por la normativa vigente en el ámbito del derecho de autor.

III.- Ampliar el concepto de cuota de pantalla, incorporando la obligatoriedad por parte de estos servicios, además de contar en su catálogo de programación con producciones nacionales, producir obras audiovisuales en el país, a los efectos de fomentar nuestra industria y nuestro trabajo y difundir nuestra cultura.

IV.- Establecer la obligatoriedad de aprobar anualmente el Presupuesto Nacional y Federal de Fomento de Cine y Artes Audiovisuales, antes del 30 de septiembre de cada año, que regirá la planificación del año siguiente, en consonancia con el presupuesto del INCAA, atento a su estrecha relación con los recursos disponibles.

V.- Crear el Consejo Federal de Cine y las Artes Audiovisuales (CoFeCAA), integrado por un representante por cada una de las provincias, uno por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y por el/la Presidente/a del INCAA, como organismo interjurisdiccional, de concertación, acuerdo y planificación, para asegurar la unidad y articulación federal de la política audiovisual nacional, creando delegaciones del INCAA en cada provincia del país.

VI.- Establecer que el Fondo, una vez deducidos los gastos operativos y de funcionamiento del INCAA, se aplicará en un 80%, exclusivamente, al otorgamiento de subsidios para la producción, distribución y exhibición de producciones audiovisuales nacionales y la concesión de créditos industriales para equipamiento y afines.

El 25% de esa aplicación se deberá destinar a financiar proyectos generados en las provincias. Adviértase que el audiovisual realizado por productoras -privadas o públicas- con asiento en las provincias tienen asignados esos recursos específicos, sin que ello implique que no puedan -también- aplicar sus proyectos en todas las otras posibilidades que regularmente genere el Instituto para el fomento de la producción.

El 50 % se deberá destinar al “fomento a la producción audiovisual nacional de todo tipo, sean películas, telenovelas, unitarios, series, cortometrajes, clips, tecnologías inmersivas e interactivas, videojuegos, en cualquiera de sus formas.

El 10 % deberá destinarse al fomento del cine y artes audiovisuales de bajo presupuesto, experimental o social, realizado por asociaciones civiles, cooperativas o personas humanas o jurídicas cuya forma o contenido fuere experimental, antropológico, de defensa del medio ambiente, de la igualdad de género o la autodeterminación de la identidad sexual, de las minorías, de la integración y promoción de las personas con capacidades diferentes, de los sectores socialmente excluidos, de los movimientos sociales, comunidades indígenas u otras minorías.

El 15% restante estará disponible por el Directorio para asignarlo a concursos especiales, promoción nacional e internacional, participación en fondos de coproducción, festivales y mercados nacionales o internacionales, así como mantenimiento o subvenciones a instituciones educativas o de investigación relativos a la producción audiovisual.

VII.- Establecer subsidios para el desarrollo de Proyectos de Producción Audiovisual Nacional, incluyendo los presentados por los/las autores/as de los libros audiovisuales con adjudicación directa para los /las guionistas presentantes, los que serán evaluados por los Comités de Selección que se establezcan mediante los Concursos correspondientes.

VIII.- Introducir la perspectiva de género, garantizando la equidad como así también la diversidad cultural, creándose además un fondo específico para el fomento de producciones audiovisuales nacionales de directoras y diversidades.

IX.- Promover acciones orientadas a la educación en la cultura audiovisual, en los niveles primario y secundario de enseñanza, así como fomentar políticas para la formación y el desarrollo de audiencias.

X.- Prever que el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales pueda otorgar también garantías parciales a créditos destinados a financiar la adquisición de equipamientos tomados por empresas exhibidoras, distribuidoras o de servicios de procesamiento de sonido o imagen, como así también crear estímulos a la recuperación y creación de salas de cine.

XI.- Establecer que el crédito pueda gestionarse por los interesados ante los bancos públicos o privados, con dos ayudas de relevancia: por un lado, brindando significativamente las garantías que los bancos exigen, de acuerdo con la normativa del Banco Central y, por otro lado, subsidiando en forma relevante la tasa de interés.

De esta manera las empresas, grandes o pequeñas, que tengan ya trato habitual con entidades bancarias, encontraran facilitado, en gran medida, un camino adicional para financiar sus proyectos con la sólida ayuda del Instituto.

XII.- Corregir el viejo concepto que conducía a fomentar únicamente la producción, abarcando toda la cadena del proceso de la industria audiovisual, desde el proyecto hasta su distribución, lanzamiento y difusión.

XIII.- Recomponer con regularidad e información el “Costo medio”, de manera que respete el espíritu con que fue creado, significando una verdadera referencia del costo de una producción audiovisual estándar.

XIV.- Planificar anualmente la producción para la correcta utilización de los fondos de fomento como responsabilidad ineludible del Directorio.

XV.- Incorporar el Principio Federal en las acciones del INCAA.

Además de la asignación de recursos para financiar proyectos en las provincias, detallada precedentemente, en el Anteproyecto se prevé que es obligación del INCAA que: “Las actividades permanentes que desarrolle en las provincias deberán estar a cargo de residentes en las mismas, seleccionados por concursos, que se sustanciaran en ellas. La programación de sus salas de cine, la conducción de sus escuelas, la conformación de sus cuerpos docentes y las decisiones académicas propias de su funcionamiento, se ajustarán a este criterio. Las etapas iniciales de la puesta en marcha de esas actividades podrán estar a cargo de funcionarios interinos designados por el Directorio sin restricción de residencia. Estas etapas no podrán exceder del plazo de un año, salvo grave caso de fuerza mayor.”

En los Fundamentos del Anteproyecto se consigna: “Constituye un falso federalismo instalar cines en las provincias cuya programación se decide en la Ciudad de Buenos Aires; o el instalar escuelas cuyas autoridades, cuerpo docente y currículo se decide también en dicha ciudad, con notable diferencia de lo que sucede con las Universidades Nacionales con sede en las provincias, cuyas decisiones se toman en cada una de ellas y sin interferencia de las autoridades nacionales.”

XVI.- Incorporar al Fondo de Fomento recursos generados por las plataformas.

En este punto el Anteproyecto no propone crear un nuevo impuesto. Se limita a corregir una anomalía de nuestro sistema legal que es, a la vez, una injusticia para la producción audiovisual nacional.

La Reforma Impositiva aprobada por el Congreso en el año 2017 incluyó a la actividad comercial de las Plataformas Digitales en el Impuesto al Valor Agregado, pero no se destinó parte de esos recursos al Fondo de Fomento Cinematográfico, cuando el mismo es generado por la comercialización de obras audiovisuales.

Esto configura una anomalía grave que perjudica injustificadamente a ese Fondo, a la vez que establece una inadmisible discriminación entre el destino del IVA en razón de una diferencia meramente tecnológica y no conceptual.

Cuando IVA es generado por la comercialización de obras audiovisuales en salas de cine o señales de cable, o la televisión, parte del mismo termina destinándose al Fondo de Fomento, por cuanto el porcentaje que la Ley asigna al Fondo de Fomento, se deduce del pago del 21 % que corresponde por la alícuota del valor agregado. De esta manera el 21 % de IVA que paga el espectador en salas de cine se desagrega en un 11 % para el fisco y un 10 % para el Fondo de Fomento. El gravamen que establece la Ley de Medios que se destina al Fondo de Fomento también se deduce del IVA.

No hay razón alguna que justifique que ese mismo criterio no se aplique cuando la comercialización de esas mismas obras audiovisuales se realiza mediante las plataformas digitales (OTTs), cosa que sucede en la actualidad en perjuicio de nuestra producción.

Para subsanar esta anomalía en el Anteproyecto se propone que el IVA que ya genera la comercialización de obras audiovisuales mediante las plataformas, se divida entre el Fisco y el Fondo de la misma forma y proporción en que, actualmente, se divide el que genera la comercialización en las salas de cine o canales de cable.

XVII.- Apoyar y contribuir, a su pedido, con el funcionamiento de la Cinemateca Nacional (Ley 25119).

Ver Anteproyecto de Ley VERSIÓN 5.0 al 24 DE AGOSTO DE 2022

El presente anteproyecto de ley tiene por objeto la sustitución de la actual Ley de Cine N° 17.741, creando un ente que será continuador del actual Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y que conservará su denominación a fin de preservar el patrimonio cultural y recorrido hasta el presente.

En 1933, se crea el Instituto Cinematográfico Argentino, pionero en la gestión pública de la cinematografía de todo el mundo.

En 1957, se crea el Instituto Nacional de Cinematografía (INC), como ente autárquico, y el Fondo de Fomento Cinematográfico, a través de un impuesto del 10% sobre las entradas de cine.

En 1968, con el dictado de la ley 17741 se incorpora un cambio tecnológico de la época: la televisación de películas. Se establecen también créditos y se fomentan los festivales de cine.

En 1994, con la ley 24377 se modifica el nombre del organismo por INSTITUTO NACIONAL DE CINE Y ARTES AUDIOVISUALES (INCAA), y se incorpora la televisión y la venta o alquiler de películas en video que comienzan a tributar al Fondo de Fomento Cinematográfico.

Atento a los constantes avances tecnológicos y la experiencia recogida, entendemos que debe hacerse hincapié sobre la necesidad de garantizar que los recursos que genere la industria audiovisual sean asignados equitativamente entre las muy diferentes clases de producciones audiovisuales, para asegurar la existencia de todas las manifestaciones que constituyen la rica y necesaria diversidad de nuestro audiovisual, que expresa nuestra cultura, nuestra identidad, nuestra memoria y nuestro entretenimiento.

La importancia de asegurar a nuestra producción el acceso a las pantallas, sean de salas de cine, de televisores, de computadoras, de teléfonos o de cualquier otro dispositivo o plataforma que permita la transmisión o exhibición de obras audiovisuales, para que nuestros espectadores tengan el Derecho de acceder a “su propia” producción audiovisual.

El avance tecnológico señalado, genéricamente conocido como TICs, ha creado nuevos medios aptos para la difusión y comercialización de las obras audiovisuales, lo cual ha modificado intensamente tanto la comunicación social como también la comunicación audiovisual, influyendo en nuestras conductas y estilo de vida.

La evolución de estos medios y sus contenidos audiovisuales han roto las barreras entre los diferentes canales de exhibición. Las producciones audiovisuales circulan indistintamente por las salas cinematográficas, los canales de TV abierta, los canales de cable, las plataformas de Internet a las cuales se accede mediante computadoras, notebooks y teléfonos, y circularán en el futuro por otros canales de comunicación que hoy no podemos imaginar.

Por otra parte, la digitalización ha uniformado los métodos de producción y el material y equipo tecnológico utilizado para su realización. Todo este desarrollo industrial se puede englobar en un solo y unificador concepto: “Producción audiovisual”.

Este nuevo paradigma plantea la necesidad de mejorar la Ley en vigencia y actualizarla a los nuevos tiempos, para abarcar a todo el conjunto de la producción audiovisual nacional y a sus nuevas formas de realización y difusión, afirmando el carácter diverso y federal de esta producción.

Es deber del Estado Argentino regular este universo de prácticas, en defensa de los contenidos nacionales audiovisuales, fomentar su producción y asegurar su distribución, así como sostener el compromiso del Estado Nacional con la Convención para la Diversidad Cultural de la UNESCO, que impone a los firmantes proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales. Para lograr el objetivo, se vuelve necesario regular y gravar a todos los nuevos medios de exhibición existentes y a los que vendrán, y hacer cumplir "cuotas de pantalla" en todos los medios por los que circula ese tipo de contenidos.

Al disponer la unificación de todo el espectro audiovisual en esta ley, consideramos al actual INSTITUTO NACIONAL DE CINE Y ARTES AUDIOVISUALES (INCAA) como la entidad competente para administrar esta regulación y evitar mayores gastos en la puesta en marcha de una nueva institución, ya que posee la experiencia y el personal idóneo para el correcto control de las nuevas disposiciones.

Las principales propuestas que incluye esta reforma y sus fundamentos consisten en:

  • Modificar la estructura de conducción para el nuevo INCAA –conformando un directorio integrado por profesionales idóneos en el área audiovisual y delegados de las áreas culturales de todo el país, para asegurarle un contexto federal– es, sin duda, un cambio importante y estratégico al manejo unipersonal del INCAA que ha primado hasta la fecha, y permitirá democratizar la participación de todos los “actores” de la industria audiovisual argentina.

Mediante este cambio se propone superar las notorias deficiencias de funcionamiento que tuvieron tanto el actual Consejo Asesor como la Asamblea Federal, que nacieron con la vocación de configurar un sistema de cogobierno del Instituto y la experiencia nos señala el fracaso que tuvo esa importante aspiración

  • Definir lo que se entiende por producción audiovisual nacional en lo que se incluye al cine y a todo el audiovisual desarrollado en cualquier tipo de soporte y técnica, con contenido de ficción, documental, animación, videojuegos, tecnologías inmersivas e interactivas, siempre que sea obra de la creación humana, que esté tutelada por la normativa vigente en el ámbito del derecho de autor.

  • La evolución de las distintas formas de comunicación audiovisual requiere ampliar el concepto de cuota de pantalla, incorporando la obligatoriedad por parte de estos servicios, además de contar en su catálogo de programación con producciones nacionales, producir obras audiovisuales en el país, a los efectos de fomentar nuestra industria y nuestro trabajo y difundir nuestra cultura.

  • Gravar la exhibición audiovisual por parte de las OTTs y demás plataformas y también los nuevos géneros de obra audiovisual, cuya denominación popular es de “videojuego”, pero que es un fenómeno mucho más amplio y de ricas variaciones tecnológicas (narrativas inmersivas e interactivas), que también deben estar comprendidas en la normativa sobre la materia. Estas importantes novedades no solo deben estar comprendidas en la ley, sino que también sus actos de comercialización deben aportar al Fondo Nacional de Fomento.

  • Establecer la obligatoriedad de aprobar anualmente el Presupuesto Nacional y Federal de Fomento de Cine y Artes Audiovisuales, antes del 30 de septiembre de cada año, que regirá la planificación del año siguiente, en consonancia con el presupuesto del INCAA, atento a su estrecha relación con los recursos disponibles.

  • Crear el Consejo Federal de Cine y las Artes Audiovisuales (CoFeCAA), integrado por un representante por cada una de las provincias, uno por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y por el/la Presidente/a del INCAA, como organismo interjurisdiccional, de concertación, acuerdo y planificación, para asegurar la unidad y articulación federal de la política audiovisual nacional, creando delegaciones del INCAA en cada provincia del país, además de un fondo específico del 25% de la masa de fomento para la producción audiovisual que se realice efectivamente en las provincias, con el fin de promover un desarrollo federal homogéneo de sus fuerzas productivas.

  • Establecer que el Fondo, una vez deducidos los gastos operativos y de funcionamiento del INCAA, se aplicará en un 80%, exclusivamente, al otorgamiento de subsidios para la producción, distribución y exhibición de producciones audiovisuales nacionales y la concesión de créditos industriales para equipamiento y afines.



  • Afectar, con criterio federal, el 25 % de los recursos del Fondo, para proyectos de fomento de la actividad audiovisual, de diferente naturaleza, generados en las provincias, y sin perjuicio del acceso adicional a los recursos generales que podrán seguir teniendo -como hoy- las productoras ubicadas en las provincias.



  • Además del 25% previsto para los proyectos generados en las provincias, el 50% de esos recursos globales se deberán destinar al “fomento a la producción audiovisual nacional de todo tipo, sean películas, telenovelas, unitarios, series, cortometrajes, clips, tecnologías inmersivas e interactivas, videojuegos, en cualquiera de sus formas. El 10 % deberá destinarse al fomento del cine y artes audiovisuales de bajo presupuesto, experimental o social realizado por asociaciones civiles, cooperativas o personas humanas o jurídicas cuya forma o contenido fuere experimental, antropológico, de defensa del medio ambiente, de la igualdad de género o la autodeterminación de la identidad sexual, de las minorías, de la integración y promoción de las personas con capacidades diferentes, de los sectores socialmente excluidos, de los movimientos sociales, comunidades indígenas u otras minorías.

  • Por último, el 15% restante estará disponible por el Directorio para asignarlo a concursos especiales, promoción nacional e internacional, participación en fondos de coproducción, festivales y mercados nacionales o internacionales, así como mantenimiento o subvenciones a instituciones educativas o de investigación relativos a la producción audiovisual.

Adviértase que el audiovisual con asiento en las provincias tienen asignados esos recursos específicos, sin que ello implique que no puedan -también- aplicar sus proyectos en todas las otras posibilidades que regularmente genere el Instituto para el fomento de la producción.

  • Establecer subsidios para el desarrollo de Proyectos de Producción Audiovisual Nacional, incluyendo los presentados por los/las autores/as de los libros audiovisuales con adjudicación directa para los /las guionistas presentantes, los que serán evaluados por los Comités de Selección que se establezcan mediante los Concursos correspondientes.

  • Introducir la perspectiva de género, garantizando la equidad como así también la diversidad cultural, creándose además un fondo específico para el fomento de producciones audiovisuales nacionales de directoras y diversidades.

  • Promover acciones orientadas a la educación en la cultura audiovisual, en los niveles primario y secundario de enseñanza, así como fomentar políticas para la formación y el desarrollo de audiencias.

  • Instrumentar que el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales pueda otorgar también garantías parciales a créditos destinados a financiar la adquisición de equipamientos tomados por empresas exhibidoras, distribuidoras o de servicios de procesamiento de sonido o imagen, como así también crear estímulos a la recuperación y creación de salas de cine.

  • Prever que el crédito pueda gestionarse ante los bancos públicos o privados con dos ayudas de relevancia: por un lado, contribuyendo con las garantías que los bancos exigen, de acuerdo con la normativa del Banco Central y, por otro lado, subsidiando en forma significativa la tasa de interés. De manera que las empresas, grandes o pequeñas, que tengan ya trato habitual con entidades bancarias, encuentren facilitado, en gran medida, un camino adicional para financiar sus proyectos.

  • Corregir el viejo concepto de fomentar únicamente la producción, abarcando toda la cadena del proceso de la industria audiovisual, desde el proyecto hasta su lanzamiento y difusión.

  • Recomponer el “Costo medio”, de manera que respete el espíritu con que fue creado, significando una verdadera referencia del costo de una producción audiovisual estándar.

  • Modificar y clarificar los sistemas de ayudas consistentes en créditos y subsidios.

  • Planificar anualmente la producción para la correcta utilización de los fondos de fomento.



  • Imponer el principio federal para las actividades permanentes que el Instituto desarrolle en las provincias, requiriendo que quienes las conduzcan sean residentes en las provincias designados por concursos realizados en las mismas. Constituye un falso federalismo instalar cines en las provincias cuya programación se decide en la Ciudad de Buenos Aires; o el instalar escuelas cuyas autoridades, cuerpo docente y currículo se decide también en dicha ciudad, con notable diferencia de lo que sucede con las Universidades Nacionales con asiento en las provincias, cuyas decisiones se toman en cada una de ellas y sin interferencia de las autoridades nacionales.

Estos son los puntos más salientes de la nueva ley que, por último, se propone dar solución a las necesidades de hoy y conferirle la precisa flexibilidad que pueda responder a las contingencias del mañana.

Es por las razones expuestas que solicitamos nos acompañen con el presente Anteproyecto de Ley

Ver Anteproyecto de Ley VERSIÓN 5.0 al 24 DE AGOSTO DE 2022